Se terminan las palabras y un silencio vacio y tenebroso retuerce mi lengua...
¡A callar, he dicho! no hay nada que hablar.
En el aire prevalece el desamparo... hoy una vez más recuerdo la soledad, silenciando mis pensamientos en voz y pensamiento al reconocer mis miedos…
Un gran frío empuja mi cuerpo al abismo y el planeta fuera de orbita... empieza la caminata incesante entre arbustos y espinas; cayendo vencido ante la fuerte realidad "solos venimos y solos morimos"
-ineludible-
El suspiro que provoca en mi cuerpo tal situación es un tanto dulce y deleita mis ilusiones de autosuperación…
ironia, ¿cara o escudo?- la moneda que aun no es arrojada.
modelo: Gaby Prado de Gámez.
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